HUTSUNE

JOSUNE ILUNDAIN IRIBARREN

Libro impreso en: 

Cubierta Ice White gofrado de 270 gr

Interior Shin Kyokushi white 116 gr

Bolsillo Pop Set Negro 240 gr 

Sobrecubierta Colorplan Real Grey 200 gr

A caballete cosido, pespunte tipo Singer

Empaquetado: encajado

Edición de 120 ejemplares (20 H/C) 

40 páginas

Imprint [#] 2020

ISBN: 978-84-948280-6-5

28,00 €

«Ezkutaleku bila

Noraezean

Hasi ziren.»

—Josune Ilundain, HUTSUNE

El euskera es el hilo conductor en este proyecto —que parte en formato de cuento visual y textual— como lenguaje expresivo y como lengua pero, sobre todo, como vehículo de construcción artística al partir del pensamiento crítico y la obra de Jorge Oteiza.

De esta forma, esta obra-libro busca mostrar la profunda relación de la fuerza de las palabras (lengua vasca, literatura, poesía, el arte de contar historias, la transmisión oral) con la mitología y el arte.

HUTSUNE es pues una investigación del lenguaje, su origen y transformación a lo largo del tiempo con el fin de conocer las posibilidades léxicas y de contenido que surgen a partir de descomponer, revolver y, en definitiva, jugar con palabras clave como: hil («muerte»), argi («luz»), ilun («oscuro»), eki («sol»), su («fuego»), harri («piedra»), huts («vacío»), gau («noche»), egun («día») o une («instante»). Descubriendo en el proceso nuevas palabras y significados.

En ese juego, aparece un nuevo lenguaje, propio, libre, que conecta la relación de la tierra con el espacio, el universo, el fuego y el aire, pero que, quizás, al surgir de ese juego, carece de rigor lingüístico. Es por ello que el relato escrito puede resultar algo caótico, de hecho, uno de los objetivos es desconcertar, romper la cabeza lectora. En definitiva, animar a acercarse a las palabras y a las ilustraciones de otra forma, con otros tiempos, y sin presiones de ningún tipo a través de una gama cromática limitada a blancos y negros que van y vienen entre transparencias.

Autora

Josune Ilundain Iribarren (Orkoien, 1990) es graduada en Conservación y Restauración de Bienes Culturales por la Universidad del País Vasco y posee un máster en Gestión de Proyectos y Espacios Culturales. Ha trabajado como restauradora de documento gráfico para el Archivo General de Navarra, así como en los servicios de Conservación y Didáctica del Museo Jorge Oteiza Museoa. Actualmente, realiza colaboraciones puntuales dentro del Departamento Educativo del Museo de Navarra.

Desde noviembre de 2019 colabora con la revista gratuita El mono, donde escribe mensualmente la sección ILune («oscura»).

Es dentro de su trabajo a medio camino entre la expresión abstracta y la lengua vasca donde ella realiza su investigación editorial a través de un proyecto personal, experimental y lúdico, que pretende ir más allá del formato tradicional de libro o cuento, con propuestas visuales situadas al mismo nivel que el relato con el fin de exigir al lector otra manera de aproximarse.

Marginalia

En 1959, Jorge Oteiza abandona la escultura y se entrega de lleno a la investigación estética y lingüística. La palabra se convertirá a partir de ese momento en su herramienta de trabajo plasmándose en diferentes publicaciones, siendo una de ellas —Quousque tandem...! (1963)— de referencia obligatoria para el análisis del corpus oteizano. Previamente, a mediados de 1950, realiza diversos estudios sobre la geometría y la luz, desarrollando dentro de estas investigaciones su serie La Tierra y la Luna (1955-56), la cual introduce un nuevo elemento plástico: los «condensadores de luz», perforaciones en la pieza que permiten trabajar la luz como otra materia escultórica más. Unos años después, y justo antes de abandonar la expresión escultórica, realiza Hilargia. La luna, como luz movediza (1958), correspondiente a sus investigaciones sobre la desocupación de la esfera. Entre un proceso y el siguiente, vemos el desarrollo de lo que se conoce como «estética negativa», concluida en Quousque tandem...!, un proceso en el que mediante eliminaciones, negaciones estructurales llegamos a la esencia, que no es otra cosa que el vacío: «En esta Nada el hombre se afirma en su ser», escribe Oteiza.

 

Cobijada en estas dos obras y pensamientos estéticos y filosóficos de vacío activo, e inspirada igualmente por las obras-palabras del artista, Josune Ilundain trabaja con las posibilidades semánticas y léxicas para construir un puente entre esa estética negativa y la luz-material-escultórico mediante palabras clave del universo oteizano. Asimismo, en una clara referencia a la ya mencionada Quousque tandem...!, y dentro de sus cuatro modos de leer, HUTSUNE participa también de una lectura de índole antijerárquica a través del juego de transparencias que nos permite el papel elegido para su interior y que —de manera premeditada— busca fundirnos en diferentes capas de lecturas pudiendo cualquier elemento que compone esta obra-libro afectar o incidir en otro. En un ejercicio derridaniano de citacionalidad —marca y origen, en el sentido de «decir por primera vez aquello que sin embargo había sido ya dicho» del que hablaba Foucault en  El orden del discurso—, Josune re-crea con HUTSUNE, a través del euskera, un literario crómlech; ambos, HUTSUNE y el crómlech, poseen en común una cadencia arrítmica sostenida por una andamiaje sólido que conforman un sentido pétreo y poético al mismo tiempo y, en el caso de HUTSUNE, un mundo de luces y vacíos, versos abruptos de los que hablaba Oteiza, bajo una cohesión temporal de huella espiritual. 

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