El califa cigüeña

MIHÁLY BABITS

Traducción de

Eszter Orbán y Fernando de Castro García

[n] 2018  

ISBN 978-84-948280-0-3

264 páginas

18,00 €

«Es como mi vida, y tal vez un símbolo de la vida de cada poeta que externamente funciona sin problemas, y es un poco maltratada en sus sueños.»

Mihály Babits.

 

El califa cigüeña (A gólyakalifa) es la primera novela de Mihály Babits, escrita en 1916. El protagonista de la novela, Elemér Tábory —un apuesto joven y destacado estudiante que espera un futuro brillante—, es torturado por sueños en los que aparece su alter ego, un aprendiz de carpintero infeliz, feo y amargado. En ese estado esquizofrénico, las fronteras entre la realidad y el sueño, el día y la noche, se vuelven cada vez más borrosas.

En esta obra, el autor evoca al romanticismo alemán y recupera motivos conocidos de la literatura europea como el Doppelgänger, nuestro doble fantasmagórico; el mal que vive en cada uno de nosotros.

Autor

Mihály Babits (1883-1941), poeta, escritor, traductor e historiador literario, fue una destacada personalidad de la literatura húngara del siglo xx; perteneció al grupo literario vinculado con la revista Nyugat (Occidente) de la que llegó a ser editor jefe de 1929 hasta 1941, año de su muerte y también último año en el que esta fue publicada.

Babits estudió literatura húngara y clásica en la Universidad Eötvös Loránd entre 1901 y 1905, allí conoció a Dezső Kosztolányi y Gyula Juhász. Fue profesor en escuelas secundarias provinciales y tras la revolución de 1918, logró una plaza como profesor de literatura universal y de literatura húngara en la Universidad de Budapest, puesto del que fue pronto apartado por sus opiniones pacifistas tras la caída del gobierno revolucionario. A partir de entonces, dedicó todas sus energías a la literatura.

Su reputación literaria como poeta comenzó a formarse en 1908. En ese año realizó el primero de sus viajes por Europa y se interesó profundamente por la figura de Dante, cuya Divina comedia tradujo al húngaro (Infierno en 1913, Purgatorio en 1920, y Paraíso en 1923). Babits era un poeta intelectual cuyo verso es difícil de entender. Centrado en sí mismo y retraído en su primera etapa, más tarde dirigió su atención a los problemas sociales contemporáneos. Como narrador, Mihály Babits escribió varias novelas que fueron muy celebradas por los lectores y la crítica de su tiempo. Entre estas narraciones, cabe recordar El califa cigüeña (1916), El castillo de naipes (1921), El hijo de Virgilio Timar (1922) y Los hijos de la muerte (1927).

Mihály Babits también fue uno de los mejores ensayistas de la Hungría moderna, y sus novelas y cuentos fueron expresiones importantes de la búsqueda de los intelectuales húngaros en pos de su lugar en una sociedad cambiante. Especialmente revelador de su actitud hacia la responsabilidad de los artistas creativos es su ensayo de 1928, Az írástudók árulása (La traición de los intelectuales), que tomó su tema así como su título de La trahison des clercs de Julien Benda (1927). La conciencia de Babits sobre el fermento intelectual y artístico del siglo xx se evidencia en las numerosas revisiones y ensayos críticos que publicó. Entre ellos, conviene recordar igualmente los titulados Problemas literarios (1917) y Pensamiento y escritura (1922), así como una ambiciosa, extensa y rigurosa Historia de la literatura europea (1934-35).

Marginalia

greylock y Babits estaban destinados a encontrarse, estos tres versos de La oración de Jonás, de 1941, resultan, cuando menos, premonitorios:

«Yo también, antes de desaparecer, podría encontrar

en una Ballena eterna cuyos ojos son ciegos

mi vieja voz acostumbrada, mis palabras engalanadas».

 

Después de ello, debemos admitir que hablar de El califa cigüeña como una novela de ciencia ficción no resulta ya tan extraño. Influido por las corrientes psicoanalíticas de la época, Mihály Babits crea esta obra cuyo texto, como era esperar de toda creación que busca ir más allá de lo evidente y transcender, establece un juego paralelo entre dichas corrientes y la intención principal, que no es otra que colocar de forma velada una agria crítica social. No en vano a Babits le tocó vivir una época muy convulsa. La tragedia de Babits —como apuntó George F. Cushing en Mihály Babits: Todos los grandes poetas son decadentes— fue que «mientras encontraba su propia voz, su mundo fue destruido por la Primera Guerra Mundial, la revolución de 1919 y el Trianon, y su espíritu siempre sensible se convirtió en una masa de heridas. Siempre fue un hombre de contradicciones en una época que era igualmente contradictoria».

Por ello, si uno lo piensa detenidamente, en El califa cigüeña se aprecian las ideas que aparecen en su La traición de los intelectuales —la crisis del espíritu humano, la degradación del intelecto o el oscurecimiento de la verdad—, planteamientos que hoy en día están más vigentes que nunca.

Esta crisis del espíritu humano, constante, indócil, renuente, nos sirve también para enlazar con nuestra anécdota del comienzo, y cerrar este círculo cetáceo, tan propio de greylock, pues al igual que Elemér Tábory se niega a aceptar su destino pero espiritualmente no puede huir de él; Jonás se niega a hacer lo que Dios quiere aunque está moralmente obligado a clamar contra el pecado y la corrupción. En sus formas alegóricas, los dos, Elemér y Jonás, no son finalmente más que una advertencia creativa y digna contra el fascismo.

greylock

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