«No habrá para ti otros dioses delante de mí.»

Primer mandamiento de la doctrina católica

El hijo de Virgil Timár

MIHÁLY BABITS

Traducción de

Eszter Orbán y José Miguel González Trevejo

[n] 2020  

ISBN 978-84-948280-8-9

200 páginas

15,00 €

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¿Cuál es el verdadero y único amor? Se pregunta Virgil Timár, un monje que busca qué amar más allá de su vida anclada a Dios y que parece que ha encontrado una respuesta en la paternidad sobrevenida de Pista Vágner, estudiante huérfano al que adopta como hijo espiritual; al que educa, él, Timár, padre espiritual, con ternura temblorosa de Dios en una lucha silenciosa entre padre putativo y padre biológico, entre espíritu y materia, entre el Todopoderoso y lo humano, encarnación de la dualidad de la vida, llena de huecos y profundidades.

Autor

Mihály Babits (1883-1941), poeta, escritor, traductor e historiador literario, fue una destacada personalidad de la literatura húngara del siglo xx; perteneció al grupo literario vinculado con la revista Nyugat (Occidente) de la que llegó a ser editor jefe de 1929 hasta 1941, año de su muerte y también último año en el que esta fue publicada.

Babits estudió literatura húngara y clásica en la Universidad Eötvös Loránd entre 1901 y 1905, allí conoció a Dezső Kosztolányi y Gyula Juhász. Fue profesor en escuelas secundarias provinciales y tras la revolución de 1918, logró una plaza como profesor de literatura universal y de literatura húngara en la Universidad de Budapest, puesto del que fue pronto apartado por sus opiniones pacifistas tras la caída del gobierno revolucionario. A partir de entonces, dedicó todas sus energías a la literatura.

Su reputación literaria como poeta comenzó a formarse en 1908. En ese año realizó el primero de sus viajes por Europa y se interesó profundamente por la figura de Dante, cuya Divina comedia tradujo al húngaro (Infierno en 1913, Purgatorio en 1920, y Paraíso en 1923). Babits era un poeta intelectual cuyo verso es difícil de entender. Centrado en sí mismo y retraído en su primera etapa, más tarde dirigió su atención a los problemas sociales contemporáneos. Como narrador, Mihály Babits escribió varias novelas que fueron muy celebradas por los lectores y la crítica de su tiempo. Entre estas narraciones, cabe recordar El califa cigüeña (1916), El castillo de naipes (1921), El hijo de Virgilio Timar (1922) y Los hijos de la muerte (1927).

Mihály Babits también fue uno de los mejores ensayistas de la Hungría moderna, y sus novelas y cuentos fueron expresiones importantes de la búsqueda de los intelectuales húngaros en pos de su lugar en una sociedad cambiante. Especialmente revelador de su actitud hacia la responsabilidad de los artistas creativos es su ensayo de 1928, Az írástudók árulása (La traición de los intelectuales), que tomó su tema así como su título de La trahison des clercs de Julien Benda (1927). La conciencia de Babits sobre el fermento intelectual y artístico del siglo xx se evidencia en las numerosas revisiones y ensayos críticos que publicó. Entre ellos, conviene recordar igualmente los titulados Problemas literarios (1917) y Pensamiento y escritura (1922), así como una ambiciosa, extensa y rigurosa Historia de la literatura europea (1934-35).

Marginalia

¿Necesitamos a Mihály Babits?

Mihály Babits comenzó su carrera en la era de la modernidad (Naturalismo, Impresionismo…) de ahí que resulte característico de su literatura situar los problemas filosóficos y vitales, en lugar de la referencia de la realidad, en el centro de su pensamiento y de sus obras. Preocupado por encontrar un lugar —«el lugar» como humano, intelectual y húngaro— se lanza a la búsqueda de un conocimiento universal a medio camino entre lo filosófico y lo teológico. Así, la historia de El hijo de Virgil Timár destaca la dualidad de la vida humana, en la que detrás del rostro humano visible hay huecos y profundidades.

Timár, un monje que ha dedicado desde muy joven su vida a Dios, decide adoptar bajo su tutela a un joven huérfano, y Babits decide enfrentar el amor paternofilial al amor Todopoderoso que se le debe a Dios; con ello, el primer mandamiento de la doctrina católica —«No habrá para ti otros dioses delante de mí»— se convierte en la inspiración subyacente de la trama. ¿Qué amar? ¿Cómo amar? ¿Hay un único y verdadero amor? Se preguntan no solo Timár, sino todos los personajes que integran la novela aunque solo a nuestro protagonista le será concedido un periodo de gracia, no sin antes precedido de un sentimiento amargo.

Dezső Kosztolányi, escritor húngaro de exitosa carrera y amigo de Babits, elogió El hijo de Virgil Timár porque contiene vida dentro de un texto latente —un texto no evidente y disponible para nosotros con gran esfuerzo— que el autor pretende que sirva para nuestro autoconocimiento. Babits dio —o trató de dar— una explicación racional de la esencia humana y social desde una perspectiva trascendente y, sobre todo, resistiendo a propósito el escepticismo total.  

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